El modelado de información para la construcción (Building Information Modeling, BIM) transforma la construcción al realizar cambios fundamentales en la manera de planificar, ejecutar y gestionar proyectos. La tecnología permite que los equipos construyan y optimicen estructuras virtualmente antes de que la construcción real comience, lo que reduce de manera significativa el trabajo que debe rehacerse (y que, tradicionalmente, representa un 30 % del trabajo de construcción) y previene conflictos costosos de diseño. Mediante distintos tipos de optimización de proyectos, el BIM ofrece un grado de control y visualización del proyecto en su totalidad que antes era imposible.
La transformación digital mejora la colaboración, ya que ofrece a todas las partes interesadas un acceso compartido a la información del proyecto y evita la información desconectada entre arquitectos, ingenieros y constructores. El BIM permite estimar costos con más precisión, llevar a cabo los procesos de edificación de manera más eficiente y fortalecer la gestión de riesgos gracias a que mejora la planificación y la verificación de las condiciones de la obra. Además, la tecnología potencia la seguridad en los sitios de trabajo y facilita un cierre más ágil del proyecto al sustentar datos valiosos para la administración de instalaciones y las operaciones. En una industria plagada de cronogramas y márgenes de ganancia ajustados, el BIM se ha vuelto esencial para mantener la competitividad y garantizar que los proyectos se completen de forma correcta al primer intento.